20 de junio de 2006 - Grupo A  

Goleada con regalo

Alemania venció por 3 a 0 a Ecuador y se quedó con el primer puesto del Grupo A. El polaco Klose convirtió los dos primeros y Podolski liquidó el partido.

Así festejó Klose su primer gol ante Ecuador

BERLIN :: Alemania rompió la racha de éxitos ecuatorianos en el Mundial y bajó de las nubes a un disminuido equipo que cayó goleado por 3-0 y en ningún momento pudo ser un rival de consideración para los locales.

Ecuador salió dando ventajas ya desde que se anunciaron las alineaciones puesto que Luis Fernando Suárez optó por dar descanso a cinco jugadores que habían sido titulares en los partidos anteriores.

Entre ellos estaba el capitán Ivan Hurtado y los delanteros titulares Augustín "Tin" Delgado y Carlos Tenorio.

Ecuador salió nervioso, sin ideas en el centro del campo y con mucha inseguridad defensiva que fue aprovechada por los alemanes, que sin hacer grandes cosas impusieron su autoridad.

Alemania marcaba bien, y cuando se encaminaba al área contraria generaba alguna situación interesante. Ya en el minuto 4, con una defensa ecuatoriana increíblemente ausente que dejó que la pelota se pasease por el área antes de llegar a los pies de Klose, se produjo el gol de la ventaja para los alemanes.

Luego, aunque Ecuador tenía la pelota, fue Alemania la que generó jugadas de peligro. Bernd Schneider una en el 19 y Klose otras dos en el 31 y el 33, hasta que llegó el segundo gol.

Otra vez lo marcó Klose, aprovechando un buen pase de Michael Ballack, y una mala salida del arquero Christian Mora.

Para esperar un remate de Ecuador, hubo que esperar la segunda parte, con un remate de larga distancia de Edwin Tenorio que obligó a Jens Lehmann a enviar el balón al tiro de esquina.

Sin embargo, para lo único que sirvió el atrevimiento ecuatoriano fue para abrir a Alemania espacios para explotar el contragolpe y Alemania aprovechó esa situación para marcar el tercero, por intermedio de Lukas Podolski que capitalizó un centro de Bernd Schneider.

El gol de Podolski liquidó definitiva y prematuramente un partido en el que a Alemania le había bastado tener oficio, y a un definidor tan eficaz como Klose, para, sin tener una gran tarde, pasar por encima de un rival que resultó completamente inofensivo.